Podría contar la historia del japonés de la guitarra que debería empezar con eso de "os voy a contar una cosa que le pasó a un amigo...".

O como el sábado de madrugada me quedé tirado con el coche en mitad de la autovía sin calefacción en la noche más fría del año.

O lo que es ser un becario universitario con una beca incompatible con cualquier contrato laboral (igual se piensan que se puede vivir con ese dinero).

Pero la verdad es que no me apetece nada de nada.

Por cierto, hay un bar en valladolid, calle Torrecilla, donde por copas estos días se puede catar una zinfandel californiana que quita el sentido.