Perderse en un parking
No encontrar el coche en el parking donde lo has dejado es una de las sensaciones más angustiosas que he vivido.
Una sensación mucho peor que aquel día en que estaba convencido de que me habían robado el coche. Ese día no me preocupé demasiado. Yo lo había dejado junto al quiosco y no estaba. No había pegatina de la grua. Me lo habían robado, qué culpa tenía yo... (en realidad no era ese el puto quiosco, era uno 70 metros más adelante).
Perderlo en un parking es mucho peor. Porque en este caso, tú sí que tienes culpa. No lo quieres creer, pero en realidad has olvidado dónde lo habías dejado. Y eso no es bueno. Porque tu soberbia te impide recocerlo.
- Que lo he dejado aquí, en esta planta, seguro.
- Pues no está, ¿no será otra planta?
- ¿Me vas a decir a mi dónde lo he dejado? ¿A mi? Sabré yo dónde lo he dejado, es mi puto coche, lo he aparcado yo, no me toques los cojones, voy a mirar por ese otro lado, espera aquí...
Evidentemente no era esa planta. Y agachar la cabeza y reconocer que te has equivocado no es tarea fácil.
Si no hubiese sido por ese pobre ecuatoriano que dormía en el coche y no tenía culpa de nada, aquella bomba habría supuesto un gran acto de justicia poética.


nilmarly dijo
xD a mi siempre me pasa... ya me lo tomo con calma y me rio.
1 Septiembre 2009 | 06:15 PM