Qué vida más triste
A veces pienso que llevo una vida de lo más triste. Esta ciudad y mi poco tiempo libre.
Que me despertasen un día del trabajo para ir a trabajar es triste. Pero que me despertasen en mitad de un sueño, en el que yo estaba con una chica que me dejó plantado en navidades en un bar donde coleccionan libros de El Principito es triste, pero que lo más importante del sueño fuese mi conversación con el camarero sobre un vino Riesling lo es aún más. Mira que hay cosas con las que soñar... ¡pero con un vino!
Llegar la noche del 14 de febrero a trabajar y ver el restaurante lleno de parejitas me sacó de quicio. Es algo triste estar solo. No me gusta nada ese día... , cuando tengo pareja porque es un coñazo y un día absurdo, cuando no la tengo por envidia insana de tanta pareja feliz, además es el cumpleaños de una "vieja amiga". Menos mal que ya no está en mi vida y qué bien me vino esa ruptura. Después de tanto lloro no estaría haciendo lo que hago si no fuese por ella. Sufrir la fiebre amarilla te hace más fuerte y le da sentido a todo.
Pero si un día piensas que tu vida es muy triste, y en una de las mesas del restaurante donde trabajas se sienta el protagonista de "qué vida más triste", de La Sexta, puede parecer una señal inequívoca.
¿Tan triste es mi vida?
Naaaaaaaa... ¡ni de coña!

chema dijo
Tao, por favor, no te me deprimas la vida solo es triste si tu quieres que lo sea. hay que ver el mundo con optimismo.
16 Febrero 2009 | 01:35 AM