Dice mi amiga I. que se nota que me estoy haciendo adulto, y al parecer eso la gusta.
Entonces ser adulto era esto.
Hacer una mudanza hace unos meses. Volver a buscar piso ahora. Otra mudanza. Y dentro de varios meses, de nuevo el mismo proceso, pero esta vez sin saber dónde.
Entonces también era vivir pendiente de una nómina mensual. No poder dejarlo todo y empezar de nuevo en otro lugar sin antes mirar la cuenta corriente. Olvidarse de la improvisación. Aferrarse a lo seguro. Mejor lo malo conocido.
Porque el futuro es incierto. Porque hay que ir día a día resolviendo nuevos problemas. Perdiendo opciones.
Entonces todo se simplificaba en esto.En ir volviéndose un poquito más miedoso día tras día. Un poquito más reaccionario.