Con todo mi cariño, uno de mis deseos para este nuevo año del que ya ha pasado casi un mes. Gente que desearía que desapareciese el mapa.

Bono: por partida doble. Nunca me han gustado demasiado los mesías, y el cantante de U2 cada día lo parece más. Aunque soy de los que sostienen que los personajes públicos no deben vivir al margen de los problemas sociales, y hay momentos en los que es necesario mancharse las manos, lo de este tío me parece un contínuo marketing solidario. Y luego está esa suerte de político también llamado Bono. Había escrito una larga diatriba sobre él, pero he preferido borrarlo. Si comienzo a incluir políticos en esta lista no acabaría nunca.

Alonso y el calvo de Tele5: mi pareja preferida. Que alguien pare esto y nos libre de estos dos tíos.

Conchita: esta chica... digamos... no cuela. Su primer single es tan... ¿deprimente? pero es que la oyes hablar y es igual... ¿ha sonreído alguna vez? ¿conoce algún tipo de placer que la haga disfrutar, como por ejemplo el sexo?

Melendi: a muerte. Si me le encuentro borracho en un avión, antes le parto la cabeza de un botellazo de lo que se esté bebiendo que volver al aeropuerto de partida. Y por cada nuevo disco, nuevo look, a cada uno más moderno pensará él, más hortera pienso yo. Ahora le ha dado por los gorros de lana tipo guitarrista de Amaral. Ay, bobo, que esa imagen ya está cogida. Y esos tatuajes que se ha hecho... si es que la droga es mejor dejarla a tiempo.

Lucía Etxeberría: la vi el otro día en la tele, en un programa de cocina preparando una paella de emergencia. Está como una foca. Lo mejor que podría hacer es un buen régimen, a ver si sale a la calle un día, conoce a alguien, y echa un par de polvos bien echados y se la pasa tanta tontería de feminista reprimida. En definitiva, el mismo consejo que a Conchita. Que no se preocupe Lucía, que si no sabe bien cómo se hace eso, porque lleva años sin catar, ya se lo explicarán o se lo harán todo, simplemente que se quede quieta y disfrute. Como cuando escribe libros, vamos, que se lo dan todo hecho.

Manuel Pizarro: vaya, dije que de políticos no iba a hablar. Si llego a escribir esto quince días antes...

Alejandro Blanco: ¿el presidente del COE es un cargo político? creo que no. Pues ahí va. Mejor sería que alguien le mandase lejos, muy lejos, a una galaxia muy, muy lejana. Donde él pueda dar rienda suelta a su melagomanía, y crear himnos para todos los planetas aún por descubrir.

Todos los redactores de noticias deportivas: no voy a hablar de lo fanáticos que son. Pero lo mejor que podrían hacer es releer lo que escriben. Ejemplo: el Valladolid metió el domingo pasado el gol más rápido de la liga. Menos de ocho segundos. En un periódico deportivo titulaban que lo había marcado en 7 segundos y 89 décimas. A ver, de matemáticas sólo les da para contar hasta 11, que son los jugadores de un equipo de fútbol. 7 segundos y 89 décimas son 15 segundos y nueve décimas. Pero explicar a un periodista deportivo que debería haber dicho 7 segundos y 89 centésimas es demasiado complicado.

Todos los contertulios de programas deportivos: verles discutir sobre el Madrid o el Barça como si la vida se les fuese en ello es de vergüenza ajena.

Juán de Andrés: ¿se llama así este cocinero? ¿alguien le podría cortar las manos?