No era ella
He vuelto a mi lugar de estudio de los últimos años. Recuperé recientemente mi sitio, del que huía para no recordar tiempos peores. Y encontré que justo enfrente mío ahora estudia una chica... de la que me enamoré creo que algo más de diez minutos. Parecía perfecta. Morena, alta, discreta, guapísima, justo lo que yo buscaba antes de empezar a salir con la más pija y la reina de la fiesta. Además, mientras estudia, agacha la cabeza y no para de jugar con su melena, con unos gestos que le dan una mezcla de timidez y coquetería que me estaban volviendo loco. Pero tras esos diez minutos en los que creía que me estaba enamorando llegó el desastre. Aparecieron sus amigas. Y empezaron a hablar, en la sala de estudio, cada vez más alto, hasta que todas a la vez se rieron a carcajada limpia. Y hasta ahí llegó mi amor. No saldría nunca con una chica que hace ruido en la bibioteca, que se ríe, que molesta, que por ejemplo, sale corriendo porque la están llamando al móvil y responde al teléfono sin haber cerrado la puerta tras ella. Parecen cosas menores si tenemos en cuenta que el último año salí con una psicópata amarilla, pero bueno, hay cosas que no soporto, y la mala educación en la sala de estudio saca lo peor de mí. Así que lo siento por la chica esta, de la que no sé ni el nombre, pero a mí que no me busque. Que siga con ese chico con el que la vi un día en un bar, aunque espero que les vaya mejor, porque aquella noche, en la hora y media que estuvieron juntos en el bar, no se soltaron de la mano, pero ni se miraron a los ojos ni se dirigieron la palabra. Peor para ella.
Una menos. Seguiré buscando. Ahora que lo pienso, al salir de la bibioteca vi a otra chica que llevaba tiempo sin ver por allí. Recuerdo que ella en la sala de estudio se comporta con educación. Es morena, es guapa, es discreta... espero que no beba licor 43 con vainilla, porque tampoco saldría nunca con una chica que pidiese eso en un bar... pero esa es otra historia.

ignatus dijo
madre mia taomalo, me dejas sin palabras.Por un lado he tenido esa sensación de la que hablas un millón de veces.Me pasa muchos fines de semana en el tren.Y es cierto eso de que los pequeños detalles lo pueden arruinar todo.Pero por otro lado...qué buscas exactamente y por qué?
Y lo de psicópata amarilla....en fin, no seré yo quien te acuse de ser a veces demasiad sarcastico, pero....no está a tu altura ese comentario.(Dios mio, yo en plan moralista¡¡¡)
9 Marzo 2007 | 06:34 PM