Sonó la campana de la última vuelta.
Eso debe significar que me queda una vuelta. Cruzar la línea (ya era hora), a otra cosa mariposa.
Esta prueba se acabó. La superé, como superé la anterior, y la anterior de la anterior. Cambiar todo otra vez, empezar de cero de nuevo y esperar la siguiente. Qué demonios, sea lo que sea, también saldrá bien. Porque al final todo sale bien.
¿Y qué es al final? ¿ Y qué es salir bien?
Porque cuando acabas algo y empiezas de nuevo, maldita sea, no tienes ni puta idea de dónde quieres ir. Sólo recuerdas de dónde vienes. Porque de vez en cuando, sin venir a cuento, recuerdas que las sábanas no tienen que ser ni frías ni vacías.
servido por mutatismutandis
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A mis obligaciones
Cumpliendo con mi oficio
piedra con piedra, pluma a pluma,
pasa el invierno y deja
sitios abandonados,
habitaciones muertas:
yo trabajo y trabajo,
debo substituir
tantos olvidos,
llenar de pan las tinieblas,
fundar otra vez la esperanza.
No es para mí sino el polvo,
la lluvia cruel de la estación,
no me reservo nada
sino todo el espacio
y allí trabajar, trabajar,
manifestar la primavera.
A todos tengo que dar algo
cada semana y cada día,
un regalo de color azul,
un pétalo frío del bosque,
y ya de mañana estoy vivo
mientras los otros se sumergen
en la pereza, en el amor,
yo estoy limpiando mi campana,
mi corazón, mis herramientas.
Tengo rocío para todos.
(Pablo Neruda)
servido por mutatismutandis
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