La Coctelera

Categoría: Ira furor brevis est

Ayer sucedió algo

Ayer sucedió algo.

Mis compañeros se enzarzaron en una discusión acerca de los nacionalismos, y yo, ante los insultos e injurias vertidos por una de las partes, salté con toda mi mala leche a defenderles. Sin razonamientos. Quien insulta no merece razonamientos. Con los nacionalistas no se puede razonar. Internet es el patio del colegio y odio su anonimato. Haced la prueba, meteros con la iglesia, meteros con un curandero dominicano, o atreveros a decir que sois anarquistas pero que no detestas los nacionalismos. Que los nacionalismos no son de izquierdas por mucho populismo que vendan. Que no hay opresión al pueblo vasco. Que no entiendes de patrias, de naciones, de mitos prerromanos ni de leyendas del bosque.

Entonces os llamarán de todo. Y hordas de niñatos frente a sus teclados defenderán los planteamientos proetarras. Tú serás facha, aunque te hayas partido el pecho luchando contra el Estado, contra el poder, en el tajo o contra cualquier injusticia que hayas visto. Aunque te hayan echado de todos los trabajos que hayas tenido por levantar la voz contra lo que era injusto, aunque acumules multas y denuncias. No hablo de mi, por supuesto, hablo de todos aquellos compañeros a los que se insultó por no comulgar con el nacionalismo. Al parecer, si eres de izquierda tienes que creer en la patria vasca. Yo no lo hago.

Pero borré el post. Antes de seguir metiendo en más charcos a mis compañeros, debí pensar hasta tres. Ellos son los que son difamados y a los que iban a relacionar con mi escrito. Escrito del que no eran reponsables, claro. Y el irresponsable era yo.

La política no tiene lugar en internet. Cada día estoy más convencido. Un niño, digamos un Gudiker González Pérez cualquiera, o un Ekaitz Alonso García con aires de gudari lanzando improperios serán aplaudidos por sus secuaces y crearán una gran bola. Los razonamientos no existirán, sólo será reconocido el que más tiempo libre tenga para llenar de comentarios cualquier foro de discusión. Además, es más fácil ceñirse al discurso durante tantos años repetido y adornarlo con alguna palabra en euskera (vergüenza me daría si yo fuese ellos, que yo hable su idioma y ellos no) que intentar razonar.

Por eso estoy un poco asqueado de este mundo virtual. No por mi. Si mi blog se hubiese llenado de comentarios amenazantes de anónimos abertxales (abertxales extremeños y exotismos así, ya sabeis que tontos hay en todos sitios), me habría dado igual. No hace daño quien quiere. Ya sabeis, podeis meteros conmigo, pero como digais algo de la Garnacha, mi uva preferida, vais a tener que aguantar mi ira.

Me habría dado pena por mis compañeros. Ellos no se merecen ningún insulto. Y una trayectoria libertaria ejemplar durante los últimos quince años quedaría mancillada por el escrito que un idiota con tiempo libre, y lo que es peor, del que se han hecho eco foros que yo creía mínimamente serios. Qué decepción de sitios como kaosenlared, por ejemplo. No era la panacea, pero se les cuela cada cosa que es imposible ya tomarles como algo serio.

Y en esto me he acordado de alguna polémica en este blog. He entendido a Toyama cuando se asqueó al ver que me acusaban de amenazar a Victor. Toyama dejó de participar. Como también dejó de luchar en primera línea dialéctica sorrow, aunque a veces, como buen compañero, salga de su retiro y blanda el sable que tiene por prosa para defenderme a mi, su amigo metepatas, de los ataques de los secuaces de Taibo. Los insultos gratuitos en internet han hecho callar a demasiadas personas que merecen ser escuchadas. Y el día que decidieron callar, el mundo se inclinó un poco más del lado de los tiranos. Y recuerdo a mi hermana, su llamada cuando aterricé de Dublin contándome lo que estaba pasando en mi blog. Internet es a veces un lugar oscuro.
Aquel día no le di mayor importancia que un malentendido. Ahora entiendo cómo se sintieron mis amigos. Mientras escribía en contra del nacionalismo, yo, que soy de izquierdas, me acordaba de Victor. Lo que ibamos a disfrutar de los comentarios en mi contra. Ay, Victor, si estos abertxales supiesen quién eres y que yo estoy más de acuerdo contigo que con ellos, lo que dirían de mi… bueno, dirían de mi lo que ya han dicho, que soy un facha y que la sede de la CNT de Valladolid es un cuartel de la Guardia Civil. (Por cierto, una aclaración: yo subrayo este texto, pero no soy militante de CNT, por lo tanto, ésta carece de responsabilidad sobre el texto. Si vais a apuntar hacedlo bien).

A mi ya no me van a convencer de nada. Ya les conozco. Pero que tanto jovenzuelo caiga en su discurso da mucha pena. Tanta pena como miedo si un día tomasen el poder en su patria. Me fusilaban al primer día.

Carta a un amigo indignado a propósito de alguien que dejó de ser anarquista

Querido amigo Toyama:

Que a estas alturas te indignes por un comentario que un anónimo dejó en mi blog me hace pensar que en la vida todo te va tan bien que tienes pocas preocupaciones. Ya sabes cómo es el mundo de internet. Desde el anonimato hay gente que se cree en la potestad de juzgar.
No deberías darle tanta importancia. En ese comentario se habla de mediocres, y ni tú, ni yo, ni nadie de los que nos rodeamos puede ser catalogado como tal. Y ya que de personas concretas no se habla, porque el visitante es anónimo y por lo que cuenta no me conoce de nada, supongo que se hablará en general de las personas que componen determinados movimientos políticos.
Tú y yo sabemos qué es el anarquismo. Lo que tú desconocías, y yo no por haberlo vivido de cerca, es que existen determinados personajillos que se creen en la posesión de la verdadera doctrina, y desde el atril juzgan lo que no entienden.

No entienden que haya más gente, además de ellos mismos, que elijamos el anarquismo como doctrina política desde el razonamiento y la experiencia. Yo soy anarquista porque considero que es el mejor de los programas políticos elaborados por el ser humano (estoy más con Malatesta que con Koprotkin y su orden natural) para organizar esta sociedad. Para algunos, la militancia, el tiempo y el dinero invertidos, así como los disgustos y satisfacciones reportados (casi tantos de los primeros que de los segundos) no son más que el intento de llamar la atención. La única militancia verdadera es la de ellos.

Por otra parte, yo sé que tengos muchas contradicciones. No creo que haya nadie que sea capaz de decir que no las tiene, si no es colgándose de un olivo para poder dar coherencia a su ideología anarquista en esta sociedad.

¿Pero existe alguna contradicción grave que tú conozcas entre lo que hago y la de alguien que se llame anarquista?
En ese comentario en primer lugar, se me achaca (suponiendo que hable de mi), estudiar enología. Supongo que quien lo escribió sabrá que yo estudio la licenciatura de enología, no un cursillo de enología. ¿Era yo más coherente con las ideas de Bakunin cuando estudiaba química? Lo dudo. A veces me parece que lo coherente para ellos es no estudiar. Estudiar adoctrina. No entiendo su último esfuerzo en salvar la universidad del plan Bolonia. Por ese mismo razonamiento, cualquier trabajo cualificado es más indigno que uno sin cualificar, porque el primero ha debido estudiar. Mejor ser camarero de tasca que de un buen restaurante y mucho peor es ser sumiller, mejor peón de bodega que enólogo. Por eso es más anarquista sacar algo de dinero en la vendimia que ser director de campo de una bodega.
Al igual que es anarquista y revolucionario gastarse el dinero en hachis pero no en vino. Llevar zapatillas o botas antes que zapatos. Camisetas sí pero reaccionarios lo que lleven camisa. Revolucionario el cultivador de maría pero al paredón el que cultive la vid.

Después al parecer, he cometido el error de estudiar idiomas. Gran error. Estudiar idiomas en la idiología anarquista es digno de un debate a la altura de los de Malatesta y Merlino. ¿Sabes? El único idioma que para ellos se puede estudiar es el esperanto. Pero ni siquiera lo hacen. Por eso la revolución mundial de la que hablan, vendrá en forma de gestos. Uníos hermanos proletarios y entenderos con gestos.

Así son. Ya sabes que no todos. Por eso el anarquismo nunca dejará de tener vigencia, porque no todos son así. Estos son los menos. Pero cuando el diablo no tiene qué hacer, con el rabo espanta moscas, tal y como se titulaba un panfleto que un día escribimos, hace ya diez años, contra este mismo tipo de gente. Son muchos años ya y memoria no me falta.

Y volviendo al tema central de la discusión. Tú y yo, querido amigo, hemos aprendido a no juzgar a la gente sin conocer, y lo que es mejor y más dificil, no juzgar a la gente por lo que ponga en su bussines card. Por eso no necesitamos encaminar nuestra vida en la búsqueda de un estatus o en destacar. Buscamos ser felices haciendo lo que más nos satisface, sea lo que sea.
Esté mejor o peor visto.

En la era de la tecnología

Os escribo desde mi ordenador portátil con conexión wifi mientras escucho mi ipod.

Acabo de leer en internet que un atleta sin piernas corre los 400 metros lisos en menos de 47 segundos gracias a unos implantes.

Este será sin duda el siglo de la informática, la robótica, la ingeniería genética... todo lo que nos podamos imaginar.

Y entre todo estos avances tecnológicos... ¿por qué cojones no hay manera de que yo consiga verter lo último del cola cao que me queda en el bote? porque estoy indignado desde esta mañana.

Ayer pensé, "no, no compro cola cao que con lo que me queda me llega para hoy". Y voy a desayunar y resulta que no me llegaba, no porque en el bote no hubiese de sobra, que había lo justo que yo necesitaba, sino porque el final se acaba quedando en ese maldito recoveco que hacen para que la tape enrosque.

¿Tan difícil es? ¿Se necesita estudiar ingeniería para diseñar un bote mejor?

Pues eso, que sigo indignado.

Si China fuese mañana un gran solar

Sé que tengo mal gusto. Que digo cosas que pueden resultar demasiado bestias. Sobre todo cuando lo digo rápidamente en algún comentario de algún blog de algún amigo.

Y al parecer debería explicar algo.

Esta mañana dije que si mañana hubiese cuatro terremotos más y dos maremotos y China se convirtiese en un gran solar, a mí me daría igual.

Y entonces llega la gente a decir que me he pasado, otros a pedir comprensión... y aquello parece una reunión de críticos intentando explicar lo que yo he dicho, lo que no he dicho, o cómo lo he dicho.

Lo vuelvo a repetir por si quedan dudas: si mañana China se convirtiese en un gran solar a mí me daría igual. Literalmente.

Ahora los que quieran ladrar que ladren. Los que quieran entender que entiendan. Los que quieran verlo como una provocación y no entrar en ella, quizá sean los más inteligentes.

Un saludo a todos. Pasad un buen día. Pero si un día estais en el golfo de Bohai y veis desembarcar un batallón, y me veis con un hachimake que ponga "tesón" en la cabeza y una balloneta en las manos, no me supliqueis clemencia en chino, que para ese momento es para el que llevo tiempo estudiando el idioma.

Todo el mundo tiene derecho a una venganza.

Vivo en un pueblo

Vivir en un pueblo dicen que tiene cosas buenas.

En la ciudad uno puede sentirse solo. En un pueblo arropado. En la ciudad uno es una persona anónima. En un pueblo siempre conoces a alguien.

Algo así leí un día.

Yo vivo en un pueblo bastante ingrato con los desconocidos. Castilla profunda ignorante y endogámica recelosa de lo extraño que les haga darse cuenta de que en realidad no son el ombligo del mundo.

Vivo en un pueblo. Con sus fiestas patronales, sus patos en el parque, y sus borrachos como elemento ornamental. Borrachos a los que se les permite cualquier cosa simplemente porque son así y siempre han estado ahí.

Entonces pasa que un día vas (voy) a desayunar al bar de abajo de mi casa. Mi cola cao y mi cruasant. Un jueves, diez de la mañana. Y a mi lado está uno de esos borrachos. 50 años. Constitución de yonki, un metro y sesenta centímetros. Sin profesión conocida. Aficionado (no es secreto, aquí se conocen todos) a las putas, la coca y el alcohol. Yo me acababa de levantar y él continuaba la fiesta de la noche anterior.

El tipo en cuestión está molestando a la camarera. Lo que a él le debe parecer poesía rilkeliana, a ella y a mi nos parece de mal gusto. En una de esas, la camarera me mira y me sonríe, mitad resignación, mitad buscando un cómplice. Le devuelvo la sonrisa. Y él me ve. Se pone chulo y me ataca. Le digo que me deje tranquilo. Se envalentona. Me reta a ir a la calle, dice que le gustan las peleas. Intento pasar de él. Él sigue. Yo hablo con un amigo mientras él sigue con su cantinela. Un monólogo en el que cada vez se muestra más chulo porque no tiene respuesta. Por último le repito que no me caliente más la cabeza mientras le imagino cayéndose del taburete y esnucándose. "Al final te metes en un lío, Tao".

Mi amigo se marcha y yo saldo detrás. Me dice que cuando se pone así es mejor dejarle. ¿Dejarle? ¿Por qué? Yo me emborracho y no molesto a nadie. O voy a un bar de algún sitio civilizado y si un borracho me molesta, el camarero ya se encarga de que nadie moleste a la clientela. Pero aquí hay que dejarle. Es del pueblo, de siempre, es así y no cambiará. Además, la camarera pensaría que mientras se entretenía conmigo, a ella la dejaba en paz.

Y yo me sé perfectamente que la violencia sólo engendra violencia, que las cosas no se solucionan así, y todo lo que querais contarme sobre esa cantinela de los que nunca han intentado razonar con un borracho agresivo.

Pero dos hostias a tiempo ayudan a dormir la mona la mar de bien y relajan mucho.

Carta a un lector de Público

Querido amigo.

Nos conocimos el jueves pasado. Sé que nunca leerás esto, pero no quería que pasasen los días y se me olvide lo que tengo que decirte, aunque se pierda en el ciberespacio.

Viniste el jueves pasado con tu camiseta de rayas horizontales, tu pendiente de aro en la oreja izquierda y tu periódico Público bajo el brazo, en una pose totalmente izquierdosa, a atosigarme y a agobiarme mientras yo trabajaba. Dudo, porque conozco a muchos como tú, que con tu jefe cuando dice que las horas extras no te las va a pagar te pongas tan chulo como te pusiste el otro día conmigo. Porque querido amigo izquierdoso, tu estética no es suficiente como para que yo no vea la clase de calaña cobarte que eres. Porque por mucho diario Público que lleves bajo el brazo no haces más que reproducir los ataques del fuerte contra el débil, en este caso un pobre camarero que hacía su trabajo lo mejor que su cansancio y su estrés podían. Porque venir a un restaurante donde sólo hay 20 mesas y entre tres camareros damos 150 comidas diarias tiene el problema de encontrarse sin mesa. Así que la próxima vez que te pases por aquí (sé es que más o menos en un mes), y te pongas chulo y me hables con esa prepotencia que te caracteriza, te volverás a dar cuenta de que no me bajo los pantalones y te tocará volver a esperar como al que más. Porque yo en mi trabajo no entiendo de clases, entiendo de educación.

Capullo.

La China que se avecina y Juan Goytisolo

Escribe Goytisolo este domingo 3 de febrero un artículo en El País sobre China. Y como estaba esperando que me trajesen la comida para llevar que había pedido, me puse a leerlo... El País suele tener buenos artículos los domingos.
Pero cuando un escritor intenta hablar de política, economía, geopolítica o incluso ecología, ocurre que no pasa de contar anécdotas de sus viajecillos.
Al parecer, Goytisolo es otro de esos que enfoca el desarrollo chino en color de rosa. "En cien años todos chinos". Yo que soy un escéptico, intenté encontrar en el artículo alguna explicación de Goytisolo que fundamentase dicha afirmación. Pero no encontré nada referente a cómo el gobierno chino intentará asegurar su seguridad energética. No había explicación sobre los problemas territoriales de sus proyectos de extracción offshore, ni cómo iba a asegurar las vías marítimas de transporte a través de los estrechos de Ormuz y de Malaca, ni de los proyectos de transporte a través de lavía Taishet - Skovorodino - Najodka, y su ramal hacia Daqing.Tampoco encontré nada sobre cómo acabar con las altas tasas de créditos de dudoso cobro. Ni de cómo solucionar el problema financiero y social de las empresas estatales deficitarias. Tampoco pude leer nada de qué hacer con las altas tasas de paro de algunos núcleos urbanos ni de los 100 millones de personas excendarias de las zonas agrícolas. Supongo que Goytisolo sí que sabe cómo el gobierno actuará ante las presiones que está recibiendo para cumplir las condiciones que se le impuso para entrar en la OMC. Y sabe, pero no quiere explicar, qué hacer con las minorías no Han, especialmente los uighures de la Región Autónoma de Xinjiang, zona de vital importancia estrategia tanto por sus recursos naturales como por ser la entrada en Kazajstán. Ni siquiera explicó en qué va a consistir lo que la última sesión anual del parlamento chino llamó "la vuelta al campo",con la que se pretende llevar hasta las zonas rurales el desarrollo económico del que gozan gran parte de las zonas urbanas, ya que no hay que olvidar que las mejoras económicas y sociales son las que legitiman al partido en el poder. Ni explicó, pensará Goytisolo que para qué, cómo va a afectar la inversión prevista en materia de servicios sociales (la tensión social es lo que menos gustaría al partido). Tampoco explicó como hacer frente a los gastos derivados de problemas ambientales. Goytisolo pone como ejemplo la milonga del calentamiento global, pero olvida que la emisión de dióxido de carbono en China (llegarán a 8.100 millones de toneladas anuales en 2025) suponen problemas tales como lluvia ácida que afecta al 30% de la superficie del país, incluyendo 117 ciudades, erosión del suelo, desertización, degeneración de las tierras de pasto, así que como de las funciones ecológicas del suelo, los bosques y los prados en la prevención contra el viento, la fijación de la arena y el depósito del agua. ¿He mencionado ya la dependencia del crecimiento económico chino de la recepción de IED? No, no lo había mencionado. Goytisolo tampoco.
En lugar de ello, se limita a contar cuatro anécdotas y a presentarnos a los chinos como personas ejemplares por su trabajo y dedicación. Pues bien, si contra estereotipos es lo que Goytisolo quería hablar, yo voy a hablar también. Y aunque no tenga un vocero comparable al de él, no dejaré de repetir que "no os fieis de un chino", y de introducir poco a poco en el subconsciente colectivo un pensamiento contrario a China. Así hasta el día de la invasión,con la que pondremos las cosas en su sitio.
Hasta que en todos los parques del mundo luzca el mismo letrero que se podía leer en los parques de Shanghai durante la época colonial británica:
"Prohibida la entrada a perros y a chinos".

Sí, hoy he tenido un mal día.

Deseos para el nuevo año: gente que se vaya al paro

Con todo mi cariño, uno de mis deseos para este nuevo año del que ya ha pasado casi un mes. Gente que desearía que desapareciese el mapa.

Bono: por partida doble. Nunca me han gustado demasiado los mesías, y el cantante de U2 cada día lo parece más. Aunque soy de los que sostienen que los personajes públicos no deben vivir al margen de los problemas sociales, y hay momentos en los que es necesario mancharse las manos, lo de este tío me parece un contínuo marketing solidario. Y luego está esa suerte de político también llamado Bono. Había escrito una larga diatriba sobre él, pero he preferido borrarlo. Si comienzo a incluir políticos en esta lista no acabaría nunca.

Alonso y el calvo de Tele5: mi pareja preferida. Que alguien pare esto y nos libre de estos dos tíos.

Conchita: esta chica... digamos... no cuela. Su primer single es tan... ¿deprimente? pero es que la oyes hablar y es igual... ¿ha sonreído alguna vez? ¿conoce algún tipo de placer que la haga disfrutar, como por ejemplo el sexo?

Melendi: a muerte. Si me le encuentro borracho en un avión, antes le parto la cabeza de un botellazo de lo que se esté bebiendo que volver al aeropuerto de partida. Y por cada nuevo disco, nuevo look, a cada uno más moderno pensará él, más hortera pienso yo. Ahora le ha dado por los gorros de lana tipo guitarrista de Amaral. Ay, bobo, que esa imagen ya está cogida. Y esos tatuajes que se ha hecho... si es que la droga es mejor dejarla a tiempo.

Lucía Etxeberría: la vi el otro día en la tele, en un programa de cocina preparando una paella de emergencia. Está como una foca. Lo mejor que podría hacer es un buen régimen, a ver si sale a la calle un día, conoce a alguien, y echa un par de polvos bien echados y se la pasa tanta tontería de feminista reprimida. En definitiva, el mismo consejo que a Conchita. Que no se preocupe Lucía, que si no sabe bien cómo se hace eso, porque lleva años sin catar, ya se lo explicarán o se lo harán todo, simplemente que se quede quieta y disfrute. Como cuando escribe libros, vamos, que se lo dan todo hecho.

Manuel Pizarro: vaya, dije que de políticos no iba a hablar. Si llego a escribir esto quince días antes...

Alejandro Blanco: ¿el presidente del COE es un cargo político? creo que no. Pues ahí va. Mejor sería que alguien le mandase lejos, muy lejos, a una galaxia muy, muy lejana. Donde él pueda dar rienda suelta a su melagomanía, y crear himnos para todos los planetas aún por descubrir.

Todos los redactores de noticias deportivas: no voy a hablar de lo fanáticos que son. Pero lo mejor que podrían hacer es releer lo que escriben. Ejemplo: el Valladolid metió el domingo pasado el gol más rápido de la liga. Menos de ocho segundos. En un periódico deportivo titulaban que lo había marcado en 7 segundos y 89 décimas. A ver, de matemáticas sólo les da para contar hasta 11, que son los jugadores de un equipo de fútbol. 7 segundos y 89 décimas son 15 segundos y nueve décimas. Pero explicar a un periodista deportivo que debería haber dicho 7 segundos y 89 centésimas es demasiado complicado.

Todos los contertulios de programas deportivos: verles discutir sobre el Madrid o el Barça como si la vida se les fuese en ello es de vergüenza ajena.

Juán de Andrés: ¿se llama así este cocinero? ¿alguien le podría cortar las manos?