Categoría: Fiat iustiacia, ruat caelum
12 Agosto 2008
No sé si merecerá la pena que algún deportista se atreva a hablar de política durante estos juegos. Ni de política ni de cualquier otra cosa. Recuerdo a un futbolista que durante esta eurocopa decía sin ruborizarse que libros no había leído ni los del colegio. Casi mejor que se queden jugando al pro-evolution.
Así que prefiero dedicarme a sondear lo mal que está la gente de la cabeza en los comentarios que dejan en los diarios digitales. En respuesta a cualquier noticia sobre la falta de libertad política o de expresión en China, se levantan indignados lectores defensores del régimen. Normalmente bajo el razonamiento de que China es comunista y por lo tanto hay que defenderla, o los que mantienen el argumento aún más peregrino del “pues USA más…”.
La verdad es que me hacen mucha gracia estos defensores del comunismo. Nostálgicos de El Gran Salto Adelante y de la Revolución Cultural pero no por ello contrarios a la reforma de Deng Xiaoping. Defensores al mismo tiempo de Mao y de la antigua URSS… ¿eso es históricamente posible?. Algunos nacionalistas vascos o catalanes (no sé por qué hay que ser medio nacionalista para ser de izquierdas) pero no nacionalistas uigures o tibetanos, porque según ellos los lamas quieren instaurar un sistema feudal… Modernos luchadores contra el imperialismo yanki que ven en China un contrapunto, que no es colonialista, ni capitalista, sino un paraíso de la libertad y de la justicia que los malvados occidentales, con EEUU a la cabeza quieren derribar. Porque EEUU, si no lo sabeis todavía, es el mal. Y hoy, tras leer a los mismos comentaristas hablar de Osetia, al parecer es EEUU el único país del mundo imperialista. Porque la vieja y culta Europa no haría eso. No lo haría Francia en África, ni Alemania en Yugoslavia, ni lo haría (esto hay que decirlo en bajito y de un tirón para que casi no se oiga) el Vaticano.
Pero volviendo a China, lo que me gustaría saber es qué cacao mental tienen estos nuevos defensores de la fiebre amarilla para defender igual a la banda de los cuatro o a los dirigentes de la reforma. O para creerse que detrás de las clásicas metáforas y eufemismos chinos, la economía sigue siendo socialista planificada pero para nada de mercado,ni mucho menos capitalista. ¿Pensarán también que no existen bolsas de pobreza ni de paro en China, que eso es sólo cosa americana? ¿Podrán echar la culpa también a EEUU de los millares de protestas de carácter social que tienen lugar en China al año? ¿Qué opinarán el día que se enteren de que Deng no era marxista sino únicamente leninista?... Tengo tantas preguntas en aire que no creo que obtenga ninguna respuesta satisfactoria, porque lo que sí que tengo claro es que la izquierda europea, y más aún la española APESTA.
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19 Febrero 2008
Hay quien aún asegura que en este país existen intelectuales. E incluso hay quien dice (los más osados, ya que la ignorancia suele ser muy osada), que hay intelectuales de izquierda. Salvo honrosas excepciones, y en este caso la excepción confirma la regla, dudo mucho de las dos afirmaciones.
El caso de Carlos Taibo es un gran ejemplo. Gurú de una parte de la izquierda desde hace tiempo, sus intervenciones suelen ser un azote contra las intervenciones unilaterales de EEUU, pero no sucede lo mismo cuando Europa anda de por medio. Sus contínuos escritos de legitimización de la intervención de la OTAN en la antigua Yugoslavia deberían haber hecho replantearse muchas cosas a sus fieles lectores. Pero no. En este país el pensamiento es escaso, la crítica nula, y la memoria fugaz.
Carlos Taibo consigue llegar a cotas de mezquindad insospechadas en su último artículo en el periódico Público acerca de la independencia de Kosovo, que ni su pasado maoísta, ni su coqueteo con el nacionalismo gallego pueden justificar. Aplaudir la independencia de Kosovo, pero negar la independencia a la Krajina puede parecer incoherente, pero decir, sin titubear, que lo que en Kosovo ocurrió en los años 90 fue una "desobediencia civil pacífica" es reirse de los que a diferencia de él, no nos alineamos a favor de ningún grupo de poder.
No creo que Henry David Thoreau entendiese la desobediencia civil de la manera en que Carlos Taibo y la UÇK lo entienden. Desobediencia civil con kalashnikov. Desobediencia civil pacífica a la manera del ELK, uno de cuyos miembros afirmaba el 19-4-99 en el diario El país "si la OTAN deja a los serbios sin tanques ni cañones, nosotros ya nos ocuparemos de dejar Kosovo sin serbios". Desobediencia civil a la manera de los integrantes de esta foto que tomo, al igual que le pie de foto, de un artículo Jürgen Elsässer en red voltaire.
"En esta célebre foto de octubre de 1999, cinco personalidades juran conducir Kosovo a la independencia. A la izquierda, Hashim Thaci (el entonces jefe del grupo terrorista UÇK, actual primer ministro del gobierno regional de Kosovo) en companía de Bernard Kouchner (a la sazón administrador de la ONU en Kosovo, hoy ministro francés de Relaciones Exteriores), Sir Mike Jackson (ex comandante de las tropas británicas durante la masacre conocida en Irlanda como Bloody Sunday, en aquel entonces comandante de las fuerzas de ocupación de la OTAN y hoy consultante de una firma de reclutamiento de mercenarios), Agim Ceku (jefe militar de UCK, acusado de crímenes de guerra por el ejército canadiense), y a la derecha, el general estadounidense Wesley Clark (entonces comandante supremo de la OTAN, actual consejero militar de Hillary Clinton)."

Desobediencia civil pacífica con acciones armadas y sangrientas campañas de atentados contra las autoridades yugoslavas, contra civiles no albaneses (sobre todo serbios y gitanos) e incluso contra albaneses que no simpatizaban con las ideas separatistas.
Desobediencia civil pacífica financiados por la CIA y el tráfico de heroína, al más puro estilo de las contras nicaragüenses. Desobediencia civil pacífica en la que colaboraba Agim Ceku, uno de los responsables de la matanza de campesinos serbios en la Krajina. Desobediencia civil pacífica... dice él.
Diez años después, quien no quiere conocer, no conoce. En eso radica la defunción de la izquierda española. Yugoslavia era la prueba definitiva tras la primera guerra del golfo. Las potencias occidentales no podían cometer los mismos errores de bulto con la opinión pública que en anteriores ocasiones. La opinión pública o tragó con la campaña de desinformación, o colaboró con ella, como hizo Carlos Taibo. No hubo oposición, y James Harff, representante de la empresa americana Ruder & Finn encargada de la campaña de intoxicación informativa, se jactaba en el Canal 2 de la televisión francesa: "fuimos capaces de ofrecer una historia simple de buenos y malos."
Las potencias occidentales consiguieron sus objetivos, y en la misma fosa común que yacen las víctimas inocentes de ambos bandos, descansa enterrada y muerta la izquierda española.
La próxima vez que EEUU, de manera unilateral invada algún país, Carlos Taibo será invitado a la facultad de filosofía y letras a dar su discurso antiyanki. Y la sala se llenará de gente que saldrá ese día de la tumba donde está enterrado el pensamiento de izquierdas, y como zombis con palestina al cuello afirmarán sin ningún atisbo de pensamiento propio todo lo que su gurú les diga.
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30 Noviembre 2007
Ni el judío burgués Carlos Marx ni el aristócrata ruso Miguel Bakunin creían en el más allá; por ello no han sido admitidos en la gloria. Se han desvanecido no sólo sus cuerpos, sino sus almas, y de ambos desmedidos luchadores por la justicia, la igualdad, el bien de los demás, no nos queda más que el recuerdo, o nada menos que el recuerdo. De otro modo, si ambos hubieran sido creyentes, les habrían abierto las puertas del Paraíso recobrado y ahora, sentados en su muelle banco de nubes, mirarían hacia abajo y es muy posible que, tras los últimos acontecimientos, el soberbio ruso le dijera al prepotente aleman:
- Ves, idiota, como la mucha ciencia ofusca el conocimiento? Te lo advertí muchas veces.
En los tiempos en que nos ha tocado vivir, dos grandes sistemas gobiernan el mundo y nuestra sociedad: uno, aquel en que el Estado es dueño de la Banca; otro, aquel en que la Banca es dueña del Estado. En cualquiera de los dos, los hombres de a pie - o de a ruedas- contamos poco.
El resultado de la última batalla de la ya muy larga guerra entre los dos sistemas es la victoria del segundo, la Banca dueña del Estado, y, por consiguiente, la vergonzosa derrota del primero: el Estado que, en su ciega vanidad autoritaria, hiperestatista, creyó que podía llegar a ser dueño de la Banca.
Terminado el combate me pregunto: ¿han desaparecido las causas de la batalla? A partir de ahora, del momento en que San Jorge ha matado al dragón, ¿seguirá el hombre explotando al hombre, seguirá la ley de la herencia económica haciendo que unos hombres nazcan ricos y otros pobres y otros miserables, indigentes? ¿Seguirá la prostitución sin ser una vocación dionisíaca, orgiástica, de placer, sino un recurso de hambrientos? ¿Los placeres táctiles de la pareja o del grupo continuarán siendo fiscalizados por el aparato administrativo, por el religioso? ¿Las fronteras artificiales seguirán separando a los hombres? ¿Continuarán las religiones y las patrias siendo fuentes de sangre? ¿Las rentas del capital continuarán siendo infinitamente superiores al justiprecio del trabajo? ¿Habrá personas que posean doscientos treinta mil millones de pesetas y otras que para llegar a fin de mes tengan que pedir mil pesetas a un amigo? ¿Habrá niños sin vestidos ni calzado? ¿Madres sin leche? ¿Hombres que no encuentren donde expresar su pensamiento? ¿Seguirá habiendo hombres tan sabios en leyes que puedan gobernar a los demás mientras a otros nadie les ha enseñado las leyes? ¿Se seguirá educando a los niños de los países afortunados en una religión sólo comprensible por las inteligencias arcangélicas? Son preguntas triviales, casi horteras, y nadie tiene el deber de responderlas.
Tres suicidios. Un buen epílogo de tragedia. No sólo han terminado las vidas de los suicidas, sus proyectos personales, sus ideales: se ha liquidado todo un sistema, una teoría, el más grande experimento social que vieron los siglos. Pero ¿cuándo comenzó ese epílogo?
Quizá cuando Gorbachov difundió su proyecto reformista. O ha sido la violenta oposición del pueblo ruso a la teoría marxista y a la praxis leninista lo que ha originado el rotundo hundimiento de la caduca revolución institucionalizada. Algunos opinan que el epílogo había comenzado años antes, al llegar al poder Jruschov, que intentó la primera desestalinización. El especialista en temas del Este Francisco Eguiagaray señala otras fechas que también pueden considerarse como principio del espectacular desenlace: la firma del pacto entre el comunista Stalin y el fascista Hitler, que propició el estallido de la II Guerra Mundial; incluso más atrás: el fracaso de la economía soviética y de la planificación de la agricultura poco después de concluida la revolución y la guerra civil, en los años veinte. Esta última fecha quizá resulta demasiado remota para señalar el inicio del epílogo, más adecuada parece para comienzo del primer acto de la tragedia. Sin embargo, yo me atrevo a señalar una fecha anterior como comienzo de la hecatombe, de la tragedia, en el más exacto sentido de la palabra, porque a partir de aquel momento el desenlace funesto era inevitable. El momento a que me refiero puede situarse en cualquier día de la segunda mitad del siglo pasado, cuando el enfrentamiento entre las insuperables vanidades de Marx y de Bakunin escindió a la clase proletaria. Si se desea concretar más, puede situarse en la fecha del V congresode la Internacional.
Las teorías de los dos generosos pensadores se oponían. Marx creía que el porvenir de la clase proletaria, la implantación de la justicia y de la igualdad sociales no serían posibles sin el socialismo autoritario, sin la dictadura del proletariado. Bakunin pensaba lo contrario. Ya su maestro, Proudhon, había advertido a los autoritarios: "Para impedir la arbitrariedad comercial, caeréis en la arbitrariedad administrativa; para crear la igualdad, destruiréis la libertad, lo que es la negación de la propia igualdad." Pero tanto como las dos ideas, los dos programas, se enfrentan los dos hombres. La autosuficiencia de Marx, la soberbia de Bakunin. El mismo día de la derrota de Sedan se abre el V Congreso de la Internacional. El enfrentamiento de las dos tendencias da como resultado la expulsión de Bakunin y con él la de sus seguidores, los libertarios. Desde entonces se enfrentarán constántemente dos concepciones del socialismo: la autoritaria y la libertaria. La escisión durara hasta hoy mismo, hasta los días del epílogo -si mientras tanto los autoritarios no se hubieran dedicado a exterminar a los libertarios-, y señaló su fatal comienzo. La Historia concedería una larga tregua sangrienta, pero la guerra estaba perdida. ¿Son galgos o son podencos? ¿Vencerá el socialismo libertario o el socialismo autoritario? La potencia de la URSS es tremenda y el socialismo libertario no tiene tras de sí ninguna potencia; pero es más puro su ideal: el hombre antes que el Estado. Y en éstas, llegan los perros del liberalismo asilvestrado y pillan descuidados a los dos conejos.
Hoy -no digo ayer ni mañana- el socialismo autoritario ya no es una utopía, ha tenido casi ochenta años de experimentación, que a la vertiginosa velocidad que a los hombres de este siglo nos parece que se suceden los acontecimientos, no son pocos. Y ahí está, a la vista de todos, vencido, humillado, desprestigiado; si no fuera por un siglo de sufrimientos y tanta sangre vertida, podríamos decir que puesto en ridículo. Por contra, el socialismo libertario sigue siendo utópico. Y la utopía, como la caja de Pandora, debajo de las desgracias, oculta en su fondo a "la divina reina de luz, la celeste esperanza". Quizá cuando los proletarios que siguieron a Hegel, Marx, Engels, Lenin, los autoritaristas, tenían la ciencia, los que siguieron a Proudhon, Bakunin, Stirner, Kropotkine, Tolstoi, Russell, los libertarios, tenían la canción.
Fernando Fernán Gómez,
diario ABC, 7 de septiembre de 1991
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11 Septiembre 2007
Me prometí a mí mismo no abordar determinados temas en este blog.
Contar lo que en cada momento me viniese en gana, lo que necesitase escribir independientemente de si merecía la pena ser leído. Simplemente escribir. Evitando convertir esto en un panfleto.
Pero hay veces que la dignidad llama a la puerta. Y yo le abro este hueco.
No voy a hacer apología de ninguna ideología. Tal vez algún día explique la mía. Ni de ningún portal de internet. No voy a hablar de la SGAE, porque cualquiera que utilice un cd virgen en su trabajo o para la universidad seguro que ya se acuerda de ellos lo suficiente. Tampoco me apetece hablar de ese insigne personaje llamado José Ramón Julio Márquez Martínez. Compositor de éxito conocido como el rey del pollo frito, reputado contertulio, famoso por liarse a puñetazos con un fotógrafo en un aeropuerto y aspirante a intelectual en sus ratos libres.
Mañana en los juzgados de la plaza castilla se celebra un juicio. La libertad de expresión está en juego.

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28 Agosto 2007
Así que Rosa Regás es la primera persona de la vida política que veo dimitir en este país en mucho tiempo. Aquí donde los errores se tapan de cualquier manera y los políticos no sólo no dimiten, sino que son reelegidos. Casualmente el mismo día que dimitió también el fiscal general de mis queridos Estados Unidos.
Mi única unión con la actualidad desde mi exilio es este ordenador, así que leo en internet las noticias. Y descubro boquiabierto el fenómeno en que se ha convertido el espacio que algunos periódicos digitales dejan para que los lectores opinen. Yo no sé lo que Rosa Regás ha hecho durante estos tres años al frente de la biblioteca nacional. Ni lo que el Ministro de Cultura hizo mientras estuvo en el Instituto Cervantes. Ni el cometido que tenía Rosa Regás al iniciar su mandato. Ni lo he podido encontrar leyendo las noticias. Eso sí, en los comentarios de los lectores, auténticos expertos en biblioteconomía y otros lares, que opinan de este tema igual que luego opinan de la aerodinámica del coche de alonsito como si de ingenieros se tratara, puedo leer: que lo ha hecho todo perfecto, que no ha hecho nada, que es una extremista y defensora de las checas, que ha robado dos mapas del siglo XV, que tiene que devolver su sueldo, que lo único que hacía era invitar a comilonas a sus amigos, que es una magnífica escritora, que sus libros son intragables, que se ha enemistado con todos los trabajadores de la biblioteca nacional, que si los trabajadores de la biblioteca nacional son funcionarios y por lo tanto no trabajan, y un largo etc que me dejan patidifuso. Yo lo que quiero es información, pero en este país la opinión se ha convertido en información, y así nos va, que uno leyendo los comentarios de los lectores sabe qué periódico de cabecera y qué periodista tiene como gurú cada uno.
Por cierto, al parecer ha muerto un futbolista. Y los comentarios a esa noticia se llena de luto, de lágrimas y de buenas palabras hacia el que se ha ido. Incluso la coctelera llora, con multitud de post haciendo referencia al buen jugador y mejor persona que nos ha dejado. Y en este país por lo que se rumorea y dicen las malas lenguas, no sólo mueren futbolistas, sino que de vez en cuando, algo así como tres veces al día de media, debe morir alguien en su puesto de trabajo. Y mueren inmigrantes cruzando el estrecho. Y mueren jóvenes y no tan jóvenes en la carretera. Y por ahí afuera, deben morir personas bajo las bombas, sean judías, árabes, católicas o ateas. Pero hoy el poeta no estaba enamorado. Estaba viendo el fútbol.
servido por mutatismutandis
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21 Mayo 2007
Tengo un amigo que tiene un plan para cambiar el mundo. Cuando le preguntas por ello, hace una pausa y empieza a explicarlo despacio, con frases cortas.
- "Se trata de un grupo de élite. Tiradores. Hay que entrenarlos bien porque no puede haber fallos. Los fallos son pistas. Una bala, un objetivo. Subimos a una azotea, y el mismo día a la misma hora, cada tirador se hace cargo de su objetivo. Una limpieza."
Yo le respondo que además de algún pequeño problema logístico, no vamos a tener ni balas ni tiradores para tantos objetivos. Así que quizá a alguno tengamos que darle una segunda oportunidad. O cambiar las balas por machetes. Contra el cabronazo, machetazo.
Me acordé de mi amigo viendo ayer el partido de fútbol. Hago un pequeño paréntesis. Soy futbolero, del Barça y de mi querido Athletic. Juego a la Playstation, bebo cocacola, tengo muchos vicios, me encanta dormir hasta la hora de comer, me desbordan mis defectos... en definitiva, nunca podría ser de la vanguardia revolucionaria. Pero volvamos al tema. Antes del partido salen unos niños que forman parte de una campaña institucional. Llevan una camiseta blanca donde se puede leer
Si tú lees, ell@s leen.
Y al lado se puede distinguir claramente el logotipo amarillo del ministerio de cultura. ¿De cultura? ¿Y eso cómo leches se lee? ¿ellarrobas leen? Supongo que lo ponen así para denotar el masculino y el femenino, en ese empeño a veces absurdo de cambiar el idioma a decretazo.
Porque decir "si tú lees, ellos y ellas leen" es un poco largo para una camiseta. Largo y de nuevo absurdo. Cualquiera que haya leído (o intentado leer) un escrito donde se repitan el masculino y femenino constantemente o lo ha dejado a medias (mi caso) o se ha vuelto loco. El idioma tiene que ser económico, decir lo mismo en pocas palabras es más comunicativo que dar rodeos en vano. No voy a entrar en que si el idioma es sexista, racista, y todo eso. Ni si hay que cambiar la sociedad y consecuentemente cambiará el idioma. Me da igual. Mi objetivo es comunicarme con el resto de la sociedad. Punto. Lo que me indigna es que el ministerio de cultura escriba algo que no se puede leer. ¿Eso es comunicación?
O a lo mejor, pienso, es una manera más enrollada de comunicarse con la gente joven. Algo chachi, guay, que enganche con la gente a la que va dirigida el mensaje. Vale. Pues propongo que el ministerio se gaste la pasta en envíos masivos de sms que digan algo así: "trnk, k e pnsado k oi n lugr d ir a tmr alg, pdriams kdarns n ks leynd, t nroya? pslo, bss". No falla, hordas de niños camino de las bibliotecas. Eso, o una bala más.
servido por mutatismutandis
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20 Abril 2007
Recojo con satisfacción un artículo que un buen compañero me mandó ayer. Depués de ocho años vuelve a escribir sobre el tema que le llevó a ser tachado por "los perros rabiosos de siempre" como "agente de Milosevic". Los mismos perros rabiosos que protestaron contra la guerra de Iraq sin ser por ello calificados como "agentes de Sadam". Como suscribo su artículo palabra a palabra y línea a línea, me hago responsable de que me ladren mientras caminamos.
Justicia para Handke
“En el caso de Handke, su denuncia de la información unilateral sobre las guerras en Yugoslavia, y su lamento por la destrucción de un estado a causa de intereses estratégicos internacionales, en vez de granjearle respeto, lo han convertido en persona non grata. Desde hace más de diez años, las reivindicaciones del escritor austriaco de un periodismo ponderado y ecuánime, y de un trato justo para todos los acusados ante el tribunal internacional de La Haya, son recibidas como apologías de la política de Slobodan Milosevic y como deliberada ignorancia de los crímenes cometidos por los serbios. En esta cadena de multiplicación de prejuicios, medias verdades e informaciones falsas, han participado escritores de casi toda Europa, contagiados por la vorágine mediática de una especie de «opinionitis» cuyos síntomas más leves consisten en opinar, sin conocimiento previo de la materia, de forma tan vehemente como errónea, a base de informaciones y opiniones recogidas sin análisis”
“El escritor como testigo sospechoso. Peter Handke y su denuncia de la guerra mediática” por Cecilia Dreymüller en la Revista de Occidente nº 310, Marzo 2007
Cuánta razón tiene esta mujer. El novelista y dramaturgo austriaco Peter Handke pertenece a una clase de escritores que ya no debe de existir o por lo menos no se la ve por ninguna parte. Algunos ya le conocíamos como literato (bien considerado por quienes después le denostarían) cuando a mediados de los 90 en el diario El País se le vituperó y se le calificó de revisionista, negador de genocidios y, por ende, de fascista. Sin embargo, estos calificativos no parecían describir al mismo hombre que en los años 80 desenmascaró a Kurt Walheim, recién nombrado presidente de Austria, como antiguo nazi y criminal de la Segunda Guerra Mundial (en Kosovo, precisamente). Además, lo de Waldheim era muy grave pues había sido nada menos que Secretario General de la ONU. ¿Qué estaba pasando realmente?
Lo que pasaba era que Handke no es el típico escritor-opinador que pulula por los media y cuya “preciosa” opinión de especialista-en-nada y opínalo-todo está en consonancia, por casualidad, con los intereses políticos y económico del dueño del medio para el que escribe; lo que ocurría era que Handke había vuelto a hablar, como lo hizo en los 80 respecto al affaire Waldheim. El caso es que Peter Handke vive de la literatura y para la literatura (y no del politiqueo pro-sistema como otros), pero cuando siente que tiene que manifestarse políticamente lo hace bien alto, y entonces tiembla la tierra. Eso fue lo que pasó cuando escribió un librito titulado Un viaje de invierno a los ríos Danubio, Save, Morava y Drina y subtitulado Justicia para Serbia; Handke tenía que hablar alto sobre la manipulación de la información que se ejercía en la occidente con respecto a la guerra en la antigua Yugoslavia. El pecado de Handke fue, decir, como en el cuento, que el rey iba desnudo, esto es, que los serbios no eran fascistas (al revés habían sido víctimas del fascismo durante le Segunda Guerra Mundial y fervientes partisanos en su mayoría), que en una guerra civil hay muertos en todos los bandos y que el conflicto no lo empezaron los serbios. Automáticamente un periodista de El País se personó en el acto de presentación del libro e intentó reventarlo insultando a Handke, a quien comparó con los nazis. El escritor austriaco, por su parte dijo que El País era un periódico manipulador y “fascista”. ¿Exageró Handke al referirse en esos términos a nuestro principal periódico “de izquierdas”? En absoluto: ¿qué se puede decir de un periódico que fundó (sí, como lo oyen) Fraga y que estaba infestado de elementos de la prensa y el sindicato vertical franquista? ¿cómo calificar a un medio que dirige un oligarca, Polanco, que fue durante largos años un falangista militante? ¿cómo llamar a un diario que tenía en sus filas hasta hace bien poco a Hermann Tertsch, hijo de un criminal nazi croata, revisionista histórico y ultraderechista católico de “Comunión y Liberación”? ¿por qué no llamar fascista a un medio informativo que celebró la desintegración a bombazo limpio de Yugoslavia igual que lo hicieron los simpatizantes del III Reich? ¿y no fue también El País quien más hizo por legitimar el fallido golpe de estado contra Chávez en Venezuela? Queridos izquierdosos y oenegeros, tiren Vds. de hemeroteca y vean...
Pero ¿por qué esa saña contra Yugoslavia, los serbios, y contra Peter Handke? ¿qué le molestaba o qué temía la prensa y los grandes poderes de la Unión Europea? Ante todo el problema de Yugoslavia, era un problema, como alguien me dijo una vez muy eufemísticamente, de “construcción europea”... aunque yo sería un poco más crudo y diría de “imperialismo europeo”. En el fondo un estado que nació tras la SGM de la lucha contra el expansionismo alemán y vaticano (entonces la Iglesia estaba totalmente volcada con el III Reich) ya no pintaba nada en el seno de esa Unión Europea, que compite con EE.UU. y otras potencias imperiales en comerse el pastel global. Había que hacer pedazos Yugoslavia. Para ello había que enemistar a las distintas comunidades yugoslavas y formar estados “étnicamente puros” igual que hizo Hitler. Había que atacar a los serbios, verdadera argamasa de la Federación Yugoslava, quienes en el proceso de formación de esos estados étnicos iban a ser los más perjudicados pues implicaba su expulsión de Croacia (Krajina), Kosovo y de, al menos, buena parte de Bosnia... y así fue. Sin embargo los serbios fueron acusados por la prensa europea de destruir Yugoslavia y de ser los únicos que mataban (los otros bandos debían disparar con pistolas de agua). Y lo peor fue que a nadie le importó. Ni siquiera a esa parte de la “intelectualidad” que se hace rodear de ínfulas “hipercríticas” ni, lo que es peor, a la mayoría de la “izquierda”.
Al contrario, los intelectuales y gran parte de la izquierda por primera vez se unían al discurso de la COPE (¡milagro!) y del ABC y pedían que se interviniera en Bosnia. Para la derecha tenía que intervenir la OTAN, para la izquierda la UE o la ONU. Y al final se bombardeó (con el beneplácito de la ONU) con uranio y bombas de racimo (algo contrario a eso que llaman “legalidad internacional”) a los serbios de Bosnia y a los musulmanes bosnios de Bihac, aliados de los serbios (vaya, estos musulmanes, de tradición partisana, debían ser de segunda categoría porque aquí nadie los defendió.) Tan sólo Handke y el periodista belga Michel Collon, se atrevieron a criticar la guerra mediática. Éste último publicó el libro El juego de la mentira, que ponía patas arriba las tesis difundidas por los media sobre la culpabilidad serbia (los falsos campos de concentración serbo-bosnios, las matanzas en mercados que en realidad eran perpetradas por los nacionalistas musulmanes, etc.) Y todo ello en las barbas de la izquierda europea, que se había tragado toda la propaganda intervencionista. Y, claro, como a algunos elementos de la izquierda más folklórica se le cayeron las teorías encima, tuvieron que decir en los sitios web “de izquierdas” (por llamarlos de alguna forma) de todos conocidos que el libro de Collon... “no está mal” pero “le faltan muchas cosas”, insinuando que ocultaba información. ¿Muchas cosas? ¿a un libro de casi 500 páginas que en realidad era el resumen del libro original en francés publicado en Bélgica... a un libro así le faltan “muchas cosas”? ¿Y qué cosas eran ésas? ¿Las que decía Matías Prats en el telediario o Herman Tertsch en El País y que Collon debidamente pulverizó con toneladas de datos y sólidos razonamientos? La verdad es que esas “muchas cosas” nunca se supieron. Pero ya se sabe, difama y siembra la duda, que algo queda...
Luego llegó la intervención en Kosovo y algunas mentes críticas empezaron a despertar del sopor inducido por la implacable propaganda mediática. Entonces fue cuando Handke pasó de la palabra a la acción y se fue a Belgrado a sufrir la misma suerte que la población civil durante los 78 días de bombardeos a cargo de algunos de los países más poderosos del mundo. Este gesto, de solidaridad y coherencia ética, fue, por supuesto, trasmutado por obra y gracia de la prensa y de los “intelectuales” europeos en un gesto de apoyo a una “siniestra dictadura”; se referían, claro, al gobierno de Milosevic (realmente, había sido Milosevic el que había instaurado un régimen multipartidista al estilo occidental en Yugoslavia... pero, en fin... ¿a quién le importa la verdad?) Lo importante de todo esto fue comprobar cómo a la mayor parte de la “crítica” intelectualidad occidental se le vio el plumero: Günter Grass (del que hemos sabido recientemente que perteneció a las SS), Susan Sontag, y sobre todo los llamados nuevos filósofos franceses, Henry_Levy, Finkielkraut y Glucksmann (¿alguien conoce qué clase de filosofía han elaborado estos tipos?), todos ellos pidieron a gritos que se bombardeara Serbia y ridiculizaron a Handke, describiéndolo como una marioneta de Milosevic, lo mismo que dijeron del cineasta serbo-bosnio Emir Kusturica. El caso era que si alguien debía ser calificado de títeres, esos eran los “intelectuales” occidentales como los antes citados, cuya labor se centraba, más que en escribir literatura o filosofía, en justificar en periódicos de gran tirada el derecho al intervencionismo “humanitario” de las potencias occidentales. Aún así, algunos autores como James Petras empezaron a cuestionar seriamente la visión occidental sobre el conflicto yugoslavo, si bien el verdadero mérito fue de Handke, por ser el primero que se enfrentó al “juego de la mentira” en solitario y a pecho descubierto, como buen Quijote que es.
En conclusión, el caso de Handke y la guerra de Yugoslavia actuó como termómetro que midió el nivel de disidencia real en la supuestamente crítica y civilizada Europa occidental (o eso se creen los europeos respecto de, p. ej., los norteamericanos.) Y el resultado no pudo ser más desolador. Uno acabó dándose cuenta de que la izquierda sólo se moviliza contra el imperialismo si éste es promovido por EE.UU. (o Rusia o Israel), pero del intervencionismo francés o alemán (en África, Haití o la Europa del este) no se dice ni pío. Se salió a protestar contra la guerra de Kosovo sólo porque los bombardeos sobre Serbia, liderados por los EE.UU., excedían lo pactado con la UE (y tanto... los americanos se dedicaron a bombardear empresas de capital europeo en Yugoslavia, como la de Zastava, relacionada con la FIAT.) Por tanto, la conclusión más clara que se podía sacar del asunto era que ser de izquierdas significaba aliarse con el poder menos malo, en este caso con el poder “segundón” representado por la UE frente a los EE.UU. ¿Dónde queda el internacionalismo proletario de épocas más gloriosas para las ideas revolucionarias? ¿Qué se hizo de aquel imprescindible eslogan ácrata “contra toda autoridad”? ¿Es posible que la izquierda actual se rija por parámetros tan miserables?
Y ahora que la prensa, con El País a la cabeza, intenta airear de nuevo el asunto de la matanza de Srebrenica para captar nuevos tontos útiles a la causa de los grandes poderes europeos, se vuelve a hablar de manera despectiva de Handke. Y ya es hora de que esos plumíferos a sueldo del poder oigan la voz de quienes escupimos en sus artículos maquiavélicos y manipuladores, de quienes nos dan náuseas los que siguen el juego (consciente o inconscientemente) a los poderes, sean éstos grandes o pequeños. Ya se alzan algunas voces; el artículo de la Revista de Occidente citado más arriba es prueba de ello. Por otra parte, el año pasado, cuando Handke fue obligado por las autoridades a retirar una obra teatral de los escenarios franceses, Harold Pinter, premio Nobel de Literatura en 2005, gran escritor y hombre combativo, le apoyó públicamente, y junto a éste, también lo hizo el cineasta Win Wenders... Sería hermoso levantarse una mañana y hallarse en un mundo en el que las mentiras de los poderosos ya no movieran a las masas a aplaudir estúpidamente la barbarie disfrazada de humanitarismo.
Scorpius
[ Recursos interesantes de Internet:
Artículo sobre Handke en la Revista de Occidente:
http://www.revistasculturales.com/articulos/97/revista-de-occidente/700/1/el-escritor-como-testigo-sospechoso-peter-handke-y-su-denuncia-de-la-guerra-mediatica.html
Fotos de una exposición sobre atrocidades contra serbios que se prohibió en Inglaterra:
http://www.srpska-mreza.com/WarCrime/lm53/LM53.html
Videos que los media nunca mostrarán sobre el conflicto yugoslavo (extraídos de Google Videos y You Tube):
Yugoslavia: The Avoidable War (BN TV)
Detalladísimo y extenso documental en dos partes que ilustra las mentiras de los musulmanes de Sarajevo denunciadas por ingleses y norteamericanos (los ataques a civiles que les encasquetaron a los serbios, etc.). ¡¡SENCILLAMENTE BRUTAL!! En inglés con subtítulos en serbocroata, sorry.
Parte I:
http://video.google.es/videoplay?docid=5860186121153047571&q
Parte II:
http://video.google.es/videoplay?docid=6371060303901674397&q
The Pictures That Fooled The World - Yugoslavia Propaganda 1992
Documental que explica cómo se creó el bulo de un falso campo de concentración bosnio en el que supuestamente los serbios masacraban a los prisioneros musulmanes. De hecho, salen los musulmanes diciendo que no están en una prisión sino en un campo de refugiados y que les estaban tratando bien. ¡¡SENCILLAMENTE INDIGNANTE!! En inglés, sorry again.
http://video.google.es/videoplay?docid=12348048107498892
Depleted Uranium used in Afganistan, Iraq, Yugoslavia
Documental sobre las bombas de uranio empobrecido lanzada por países enriquecidos en guerras humanitarias como las de Yugoslavia, Irak y Afganistán. Sí, también en inglés.
http://video.google.es/videoplay?docid=-5109486402266517406&q
Otros videos:
Los musulmanes destruyen iglesia ortodoxa y torturan a un anciano serbio
http://www.youtube.com/watch?v=3WPCBh9Lh9Q&NR=1
Croatas y musulmanes asesinan a civiles serbios que huyen de Krajina
http://www.youtube.com/watch?v=x-2tdbFIeZE&NR=1
Muyahidines en Bosnia
http://www.youtube.com/watch?v=kJd_XphvnjI&NR=1
Violencia contra los serbios en Krajina y Bosnia
http://www.youtube.com/watch?v=zuI8_f5P0q0&NR=1
Quema de iglesias ortodoxas a manos de albaneses
http://www.youtube.com/watch?v=fkgHkxIfgBc
Extracto de “Los condenados de Kosovo” de Michel Collon, aunque recomiendo la versión completa. Collon hizo un gran trabajo. Además hay una versión en español.
http://www.youtube.com/watch?v=jU6Ue8HBcKA
...hay más videos, algunos bastante escabrosos... ]
servido por mutatismutandis
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10 Abril 2007
Supongo que a estas alturas, todo aquel que se haya querido enterar estará al tanto de la noticia de que el arzobispado de Madrid, a instancias del Vaticano dicen algunos,va a cerrar una parroquia de San Carlos Borromeo en Vallecas. Se les acusa desde la jerarquía católica de cometer "profanaciones y sacrilegios", como "consagrar con rosquillas" o impartir "absoluciones colectivas". Pero lo que hay de fondo es una implicación por parte de esta parroquia y de sus tres curas en una lucha por aquello que creen injusto, no desde la caridad cristiana, sino desde la militancia activa y el ataque a las raíces de los problemas sociales. Según Baeza, uno de los tres curas "esto no es una guerra contra el arzobispado. No somos la parroquia roja. Queremos diálogo. Pero es un momento convulso en el que la disensión no gusta. Y nosotros disentimos con los obispos, con los banqueros, con el capitalismo. Nuestra guerra es contra los que machacan a los presos, a los menores, a los que tienen encerrada a tanta gente en Mauritania y de lo que nuestro gobierno es cómplice".
Porque de lo que se ha caracterizado esta parroquia ha sido en su lucha codo con codo con colectivos de inmigrantes, de presos, con la gente de Madres contra la Droga, con la asociación de barrios de Madrid, por los derechos de los menores presos, colectivos marginales... y si para muestra vale un botón, hace veinte días apoyaron una campaña contra el maltrato en un centro de menores a iniciativa de la CNT... esos rojos matacuras. El arzobispado, para contener un poco las críticas, y para que no parezca que a lo que se opone es a una actitud ideológica, les ofrece seguir con su ayuda a los desfavorecidos en un centro de Cáritas.
Al margen de las ideas ultraconservadoras de esa multinacional llamada Cáritas, la caridad es el mal para alguien que como estos tres curas pretenden cambiar el mundo. La iglesia lo aprendió pronto. Con caridad, se le quita el polvo al sistema, se le pone un poco de rímel y todo sigue como al principio. Recuerdo como anécdota algo que me contaba un compañero de los años 80. Ellos habían formado una asamblea de parados. Mantenían una actitud muy fuerte de denuncia de la precariedad laboral. Llegaron a tener tanta fuerza que eran ellos quienes formaron una bolsa de empleo y decidían a quién otorgar los puestos de trabajo que iban surgiendo en base a unos criterios de necesidad (familia, tiempo sin trabajo, gastos...). De vez en cuando entraban en algún gran centro comercial y robaban todo lo que necesitaban para hacer la comida, y luego creaban comedores populares. Hasta que llegó la caridad. Si nos dan de comer en el comedor de la parroquia, para qué vamos a mojarnos el culo en todo esto, pensaron algunos. Y el movimiento se desinfló, las reinvindicaciones cayeron en saco roto, y todo siguió como hasta entonces.
Así que si la caridad ves llegar... no dudes de que todo seguirá como hasta ahora.
servido por mutatismutandis
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